miércoles, 30 de noviembre de 2016

Pactos mundiales para frenar el cambio climático

Por: Carmen Sol Solórzano 

El calentamiento del planeta es una realidad que nos golpea a todos los habitantes de todos los países, ricos o pobres, desarrollados o no, es por ello que existe una necesidad imperante de cambiar el modelo de desarrollo, que hasta hace poco se venía implementando a nivel global, es decir, aquel desarrollo que no evaluaba el uso de los recursos naturales y que los utilizaba irracionalmente hasta agotarlos casi en su totalidad. Empresas que no conocían términos como Reciclaje, Responsabilidad Social, Globalización, entre otros.

Una vez demostrado que los cambios en el sistema climático son  incuestionables y que se han agravado desde la década de 1950 hasta nuestros días, en este siglo XXI existen conjuntos de observaciones más completas y diversas gracias a las nuevas tecnologías y a los esfuerzos de grupos ambientalistas que invierten recursos en el monitoreo y evaluación del medio ambiente global.

Las observaciones del sistema climático se basan en mediciones directas y en la teledetección desde satélites y otras plataformas. Las observaciones de la temperatura y otras variables a escala mundial comenzaron a efectuarse en la era instrumental, a mediados del siglo XIX. Por otra parte las reconstrucciones paleoclimáticas aportan registros que se remontan a siglos o millones de años. Conjuntamente, proporcionan una visión global de la variabilidad y los cambios a largo plazo en la atmósfera, los océanos, la criósfera y la superficie terrestre (WCRP, 2009).

Con toda la información recabada por las nuevas tecnologías aplicadas a estudios ambientales se confirma que la atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.

Desde esta perspectiva a partir de 1987, se empieza a manejar el término de sustentabilidad, fue introducido por la Dra. Gro Harlem Brundtland en un informe socio-económico elaborado por distintos países pertenecientes a las Naciones Unidas, mejor conocido como el “informe Brundtland”, el cual circunscribe los aspectos ambientales al marco socioeconómico (Reporte de las Naciones Unidas, 1987).

Las Cumbres de Río 92, Johannesburgo 2002 y Copenhague 2009: temáticas discutidas.
La Cumbre de Río de Janeiro. En junio de 1992, la “Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas”, se reunió durante 12 días en las cercanías de Río de Janeiro (Brasil), participaron 172 gobiernos, entre ellos 108 jefes de Estado o de Gobierno; unos 2.400 representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG), que participaron junto a 17.000 personas en el Foro de ONG que se convocó paralelamente y al que se atribuyó estatus consultivo.

Esta cumbre desarrolló y legitimó una agenda de medidas relacionadas con el cambio medioambiental, económico y político. El propósito de la conferencia era determinar qué reformas medioambientales eran necesarias emprender a largo plazo, e iniciar procesos para su implantación y supervisión internacionales. En el marco de esta Conferencia, se celebraron convenciones para discutir y aprobar documentos sobre el medio ambiente.

Los temas tratados desarrollaron aspectos precisos como el cambio climático, la biodiversidad y la protección forestal, comprendidos en:
·        Escrutinio sistemático de patrones de producción, especialmente de la producción de componentes tóxicos como el plomo en la gasolina y los residuos contaminantes.
·        Fuentes alternativas de energía para el uso de combustibles fósiles, vinculados al cambio climático global.
·        Apoyo al transporte público para reducir las emisiones de los vehículos, la congestión en las ciudades y los problemas de salud causado por la polución.
·        La creciente escasez de agua.
La cumbre de Kioto. Cinco años después se celebró la cumbre internacional en Kioto (Japón) en diciembre de 1997, donde los líderes mundiales acordaron por vez primera fijar objetivos concretos y calendarios aproximados para reducir las emisiones de “gases invernadero”. Fenómeno, sobre el que los científicos conservacionistas llevan años advirtiendo que estas emisiones contribuyen sustancialmente al calentamiento global de la tierra.
El Protocolo de Kioto exigió a 38 naciones industrializadas cumplir para el año 2012 la reducción de sus emisiones medias hasta un nivel inferior en un 5,2% a las concentraciones de 1.990. Estados Unidos, que para ese momento emitía más del 20% de todo el dióxido de carbono del mundo procedente de combustibles fósiles, acordó un recorte del 7% por debajo de los valores de ese año, mientras que los 15 países que integraban la UE se comprometieron a alcanzar una reducción del 8%. Japón aceptó una reducción del 6%. El pacto no exige ninguna reducción vinculante a los países en desarrollo, pero consideraron para los próximos años convocar nuevas rondas de negociaciones para abordar éste y otros asuntos.

Rusia y Ucrania acordaron estabilizar las emisiones de gases en los niveles de 1990. No obstante, debido al escaso rendimiento económico de estos países desde la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, se les permitió mantener sus niveles de contaminación actual, que son un 30% inferior a los de 1990. Por tanto, Rusia y Ucrania esperaban vender a otras naciones industrializadas la cuota no utilizada de las emisiones a que tendrían derecho. Un comprador probable es Estados Unidos, que podría tener dificultades para cumplir sus propios objetivos, de no adoptar pronto una política interior que resultaría impopular, como un impuesto sobre los combustibles fósiles o la concesión de subvenciones para tecnología.

Según el Panel Internacional sobre el Cambio Climático (IPCC) patrocinado por las Naciones Unidas (ONU), para el año 2050 deberá haberse eliminado entre el 50 y el 75% de las emisiones generadas por la quema de combustibles fósiles, para impedir que la concentración atmosférica de gases invernadero se duplique o triplique en el siglo XXI. Lo que significó, que durante las décadas siguientes deberían ponerse en marcha programas de investigación, desarrollo y funcionamiento de nuevas tecnologías energéticas limpias.

El costo potencial de estos programas generó enormes polémicas. Los sectores más optimistas afirmaron que pronto surgirán soluciones innovadoras de tecnología avanzada con costes de aplicación enormemente inferiores a los actuales. Como ejemplo de esta tendencia se señalan los recientes avances tecnológicos sobre células de combustible para automóviles eléctricos. Pero otros analistas afirmaron, que aplicar programas eficaces costaría a las economías nacionales, al menos un uno o un dos por ciento de su producto interior bruto (PIB).

Además de los titubeos relativos al costo, consideraron que retrasar la integración de los países en desarrollo en los protocolos de reducción de emisiones de Kioto, dejaría a estos países sumidos en tecnologías ineficaces basadas en combustibles fósiles, que conllevaría al funcionamiento prolongado de docenas de antiguas centrales térmicas de carbón ubicadas en países con alta densidad poblacional como la India, China e Indonesia, que ya llevaban varias décadas de actividad económica. Para que el Protocolo de Kioto entrara en vigor, debía ser ratificado por países que representaran al menos el 55% del total de emisiones de 1990, lo que ocurrió con la ratificación de Rusia en 2004 al llegar al 55%.
La Cumbre de Johannesburgo. Después de la Cumbre de Kioto, se celebró la “Cumbre Mundial Sobre el Desarrollo Sostenible” celebrada en Johannesburgo, Sudáfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002, la cual reunió miles de participantes, entre los que se incluyen 180 jefes de Estado y de Gobierno, los delegados nacionales y los dirigentes de las organizaciones no gubernamentales (ONG), empresas y otros grupos de personas vinculadas a temas ambientales.
El objetivo de esta Cumbre fue la de centrar la atención del mundo y la acción directa en la resolución de complicados retos, tales como la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y la conservación de nuestros recursos naturales en un mundo en el que la población crece cada vez más, aumentando así la demanda de alimentos, agua, vivienda, saneamiento, energía, servicios sanitarios y seguridad económica.

Se adoptó el Programa 21, o plan de acción global a favor del desarrollo sostenible, tendente a lograr una amplia participación y colaboración para el éxito, considerando que todos los sectores de la sociedad tienen un papel que desempeñar en la construcción de un futuro en el que los recursos naturales se protejan, y la prosperidad y la salud estén al alcance de todos los ciudadanos del mundo.

Con peculiaridad, en esta Cumbre participaron, además de los gobiernos, representantes del comercio y la industria, niños y jóvenes, agricultores, ciudadanos autóctonos, autoridades locales, organizaciones no gubernamentales, comunidades científicas y tecnológicas, mujeres, trabajadores y sindicatos. Ellos representaron los Grupos Principales identificados en el Programa 21.

En esta cumbre se acordó mantener los esfuerzos para promover el desarrollo sostenible, mejorar las vidas de las personas que viven en pobreza y revertir la continua degradación del medioambiente mundial. Ante la pobreza creciente y el aumento de la degradación ambiental, la Cumbre ha tenido éxito en establecer y crear, con urgencia, compromisos y asociaciones dirigidas a la acción, para alcanzar resultados mensurables en el corto plazo. El principal objetivo de la Cumbre fue el de renovar el compromiso político asumido diez años atrás con el futuro del planeta mediante la ejecución de diversos programas que se ajustaran al "desarrollo sostenible".

Al igual que otras reuniones y cumbres medioambientales los miembros de las organizaciones no gubernamentales (ONG) y críticos del sistema imperante global de consumo quedaron decepcionados, por cuanto los más grandes proyectos que han surgido en todas las cumbres, son repetitivos, quedando difuminados en un “Plan de Acción” carente de compromisos concretos. En todos estos planes se habla de proveer de electricidad y agua potable a la población mundial, pero sin poner metas ni plazos. También se ha hablado del cambio climático, pero sin tomar medidas concretas. Como elemento esencial, la ayuda financiera para el desarrollo, tópico en el cual los países ricos tienen la mayor responsabilidad ética y material, se mantiene la propuesta de alcanzar una contribución del 0,7% del PIB, cifra calificada por muchos presentes de insuficiente.

En este sentido, la cumbre finalizó sin acuerdos, los ambientalistas asistentes calificaron el encuentro como una pérdida de tiempo y una rendición a los intereses comerciales que favorecen a los mayores productores, que a su vez son los más contaminantes.  Al respecto es de hacer notar, que no fue sino hasta el 7 de diciembre de 2004, cuando en la Gaceta Oficial Nº 38.081 de la República Bolivariana de Venezuela, fuera publicada la Ley Aprobatoria del Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático antes mencionado, celebrado en diciembre de 1997. Nuestro país tardó 7 años en re direccionar sus políticas y legislación de acuerdo con la temática ambiental planteada en el Protocolo de la Convención Marco de las Naciones Unidas.
La Cumbre de Copenhague. La “XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático” se celebró en Copenhague, Dinamarca, desde el 7 al 18 de diciembre de 2009 denominada COP 15, “15a Conferencia de las partes”, organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que es la encargada de organizar las conferencias anuales desde 1995 con la meta de preparar futuros objetivos para remplazar los del Protocolo de Kioto, que terminó en 2012. En la conferencia se acreditaron 34.000 personas entre delegados de los 192 países miembros de la CMNUCC, expertos en clima, representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) y de la prensa.
Esta cumbre, fue la Conferencia que debía preparar el período post-Kioto y constituyó la culminación de un proceso de preparación que se inició en Bali en 2007, con una "Hoja de Ruta" adoptada por los países miembros. Se consideró como la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, válido en todo el mundo, que se comenzó a aplicar desde 2012 y el objetivo final a largo plazo sería la reducción mundial de las emisiones de CO2 en al menos un 50% en 2050 respecto a 1990, y para conseguirlo, los países debían marcarse objetivos intermedios. En este sentido, los países industrializados deberían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 25% y un 40%, respecto a los niveles de 1990 en el año 2020, y alcanzar una reducción entre el 80% y el 95% para el 2050.

El Acuerdo de París (2015)
En último lugar se presenta la Conferencia de la ONU sobre el Clima (COP 21)  en donde se concibió el acuerdo de París (2015), que entró en vigor el pasado  4 de noviembre de 2016. El objetivo principal del Acuerdo de Paris es mantener el aumento de la temperatura en este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados, e impulsar los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura incluso más, por debajo de 1,5 grados centígrados sobre los niveles preindustriales.

De todo esto se desprende que el desarrollo sostenible es una necesidad que deben asumir los gobiernos,  además de medir el grado de avance a través del PIB, IDH, disponibilidad de agua, porcentaje de áreas para cultivos agrícolas, salud del suelo, respeto a las normas y leyes, entre otros se deben incluir indicadores de adaptación y recuperación de las poblaciones a desastres naturales.

Las acciones a tomar en relación con el deterioro ambiental, muy bien expuesto por Al Gore en su documental “Una verdad incómoda” con suficiente evidencia científica, nos ubica a replantear los sistemas de vida que se llevan en diferentes partes del mundo, ya que el calentamiento global nos afecta a todos. En el caso Venezuela, en los últimos 10 años los noticieros reportan aumento en las zonas del país en donde ocurren inundaciones que ocasionan pérdidas de vidas humanas y materiales, situación que está altamente relacionada con el calentamiento global.

En cuanto a la Universidad venezolana, si bien es cierto que la responsabilidad en relación a lo insostenible del actual “desarrollo” ha sido secundaria, no hemos dejado de ofrecer propuestas de nuevas tecnologías y políticas para mejorar nuestro comportamiento ambiental, a fin de formar parte de la solución y no del problema, y con el compromiso de los docentes investigadores de cumplir con los postulados de normas responsables socialmente,  las cuales se someten con frecuencia a revisión para actualizarlas.

Referencias Bibliográficas

  1. Cátedra de Derecho ecológico de la Universidad Santa María. Disponible en http://www.venecologia.com/Cumbres%20de%20la%20tierra.htm
  2.     Directorio de Organizaciones No Gubernamentales Ambientales de Venezuela. 2013. Disponible en http://redesambientales.com/las-ongs-ambientales-de-venezuela/
  3. Duran, D. 2010. Las dimensiones de la sustentabilidad. Disponible en http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Desarrollo-Sustentable/las_dimensiones_de_la_sustentabilidad
  4.   Hak, T.; y Moldan, B. 2007. Review of Sustainability Indicators: A Scientific Assessment, Tomáš Hák, Bedřich Moldan, Arthur Lyon Dahl (Eds.). Island Press (2007), ISBN-13: 978-1-59726-130-2, 413 pages - ResearchGate. Available from: http://www.researchgate.net/publication/257342295_Review_of_Sustainability_Indicators_A_Scientific_Assessment_Tom_Hk_Bedich_Moldan_Arthur_Lyon_Dahl_%28Eds.%29._Island_Press_%282007%29_ISBN-13_978-1-59726-130-2_413_pages
  5. Lairet, R. 2013. Evolución histórica del pensamiento y obras de carácter ambiental en venezuela. Disponible en http://acading.org.ve/info/comunicacion/pubdocs/material_CR_tecnicas/ambiente/(2013-11-11)_LAIRET_evolucion_historica_ambiental.pdf
  6. Silva Cubillán, H.; y Silva Duque, H. 2002. Diccionario Ecológico, fondo editorial agenda XXI
  7. WCRP. Logros del programa mundial de investigaciones climáticas. 2009. Disponible en http://www.wcrp-climate.org/documents/WCRP_AR2008-2009_ES.pdf

4 comentarios:

  1. Saludos compañeros Carlos, Carmen, Ingrid y Xiomara. Intervengo en este blog realmente para felicitar el innegable nivel organizativo en la presentación de este mismo Blog. Muchos excitos.

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  2. COMENTARIO: IRMA RODRIGUEZ
    Felicitaciones a todos los integrantes del equipo. Ciertamente lo que el planeta no grita es que ya no soporta la crecidamente forma indiscriminada de las grandes industrias en su afán de ganar más y más a costa de la vida en planeta. La tarea es, incrementar las acciones gerencias que tiendan a abordar sistemas en cambiar la manera de ver la actividad económica resguardando el ambiente. Las leyes existen, los convenios internacionales también podría decir que la creatividad y la investigación integradas podría generar alguna respuesta.
    "Si supiera que el mundo se ha de acabar mañana, yo hoy aún plantaría un árbol".
    Martin Luther King, Jr.

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  3. Si bien es cierto que las grandes industrias (las medianas y hasta las pequeñas, solo que en menor escala) hacen uso indiscriminado de los recursos con propósitos meramente económicos, no es menos cierto que muchas de las grandes corporaciones se han dado cuenta de los beneficios que les puede reportar tener políticas "verdes". De hecho, muchas compañías han tomado un rol mucho más activos que el ámbito gubernamental. Algunos ejemplos (extraídos de The Guardian, 2013):

    DuPont se comprometió a reducir en un 65% las emisiones de gases de efecto invernadero en los 10 años anteriores a 2010. En 2007, DuPont ahorraba US $ 2.200mn al año a través de la eficiencia energética, lo mismo que sus ganancias totales declaradas ese año.

    General Electric pretende reducir en un 50% la intensidad energética de sus operaciones en 2015. Ha invertido mucho en el proyecto Eco-magination.

    Unilever planea duplicar sus ingresos en los próximos 10 años y reducir a la mitad el impacto ambiental de sus productos.

    En 2010, WalMart anunció que reducirá las emisiones totales de carbono en 20 millones de toneladas métricas para 2015.

    Sainsbury ha anunciado su líder en la industria "20x20 Plan de Sostenibilidad", que es la piedra angular de la estrategia de negocio de la empresa. En 2013, Sainsbury's dijo que había alcanzado su objetivo de una reducción relativa del 50% en el consumo de agua.

    Tesco ha anunciado que reducirá las emisiones de las tiendas y los centros de distribución a la mitad para 2020 y que se convertirá en una empresa sin emisiones de carbono en 2050.

    Toyota, ya en su quinto Plan de Acción Ambiental quinquenal, anunció que mejorará la eficiencia media del combustible de sus vehículos en un 25% en todas las regiones en 2015 en comparación con el 2005. En la fabricación, Toyota ya ha reducido las emisiones por vehículo en un 47% entre 2001 y 2012.

    Finalmente, quiero acotar que no debemos olvidar que las empresas responden a la demanda feroz de los consumidores. Somos los consumidores entonces los llamados a poner freno a esto so pena de sufrir las terribles consecuencias de este abuso.

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  4. Hola a todos, soy Jesús Mckinney de Texas y solo quiero agradecer rotundamente a los servicios de préstamos financieros de Pedro Jerome por su sinceridad, apertura, transparencia, veracidad, amor y apoyo durante y después de obtener los fondos del préstamo de ellos. He pasado por mucho y el tiempo no me permitirá decir todo lo que pasé en línea en el invitado o en obtener un préstamo de fondos para conseguir una casa aquí en los EE. UU., pero Dios contestó mis oraciones a través del apoyo y el amor del Sr. , Pedro quien me abrazó y me entendió a pesar de mi duda inicial y falta de seriedad y con su buen corazón y amor ahora soy propietario de una casa a través de sus fondos de préstamos con una tasa de interés del 2% y tengo el voto de difundir esta noticia y también decirle al mundo que hay Todavía hay empresas de préstamo en línea genuinas y pocas buenas que pueden ayudar y también revivir un hueso seco.
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